Para los no iniciados en la historiografía, Heródoto es el padre de esta ciencia humana, y también el creador del término "Historia", tal y como lo conocemos hoy (para los griegos significaba "estudio e investigación").
Menciono su nombre debido a que este blog se lo debe casi todo. Como es lógico, al ser el primero en realizar investigaciones acerca del pasado, sus textos están plagados de errores, y a menudo se le ignora en favor de otros historiadores posteriores, cuyo método era mucho más fiable. Sin embargo, sus motivos, que no eran otros que tratar de que las generaciones futuras no olvidarán las gestas de sus contemporáneos, y su atención por la huella que el hombre corriente deja en la historia, dan a su obra un carácter y un espíritu especial. En primer lugar porque su motivación pertenece a una constante en la psicología humana: la intención de que nuestra vida no muera con nosotros y nos transcienda; además de ayudar a quienes están por venir a aprender del pasado. Y en segundo lugar, porque esa voluntad suya de contar la historia teniendo en cuenta a la gente de a pie ha sido ignorada durante mucho tiempo, impidiendo a los que hoy la estudiamos llegar a tener una visión completa de cómo era la vida entonces. Y aquí entra mi opinión personal. Mi admiración por Heródoto proviene de que la visión del pasado que yo tengo es deudora de la suya: que la Historia no la moldean sólo los grandes hombres, aquellos cuyos nombres recordamos, sino también todos aquellos que los rodearon o los siguieron, y quienes, sin lugar a dudas, en algún momento formaron parte de sus destacables vidas.
Para saber más de él, aquí van algunos enlaces de interés:
http://www.culturaclasica.com/literatura/grecia/historiografia1.htm
http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/historia/grandes_reportajes/7687/herodoto_padre_historia.html
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lunes, 20 de mayo de 2013
miércoles, 1 de mayo de 2013
La Guerra de las Dos Rosas
Últimamente he estado inmerso en la lectura de la saga
fantástica de George R. R. Martin Canción
de hielo y fuego, una serie de libros que, al contrario que la mayoría de
los ejemplares de su género, se basa más en la historia que en la
mitología. Sin entrar en detalles de la
trama, diré que en su argumento podemos ver pasajes inspirados en la toma de
Constantinopla, el conflicto de sucesión entre Matilde de Inglaterra y su primo
Esteban de Blois (que Ken Follet ya llevó a la novela en Los
Pilares de la Tierra), y en la Guerra de las Dos Rosas. De hecho, la Casa
Stark y la Casa Lannister de esta saga parecen fuertemente inspiradas en las
dos casas que en la vida real se enfrentaron por el trono de Inglaterra: la Rosa Blanca de los York, y la Rosa Roja de los Lancaster. Pero esta
guerra civil no sólo ha servido de inspiración para las novelas de Martin; el
videojuego japonés de 1997 Final Fantasy
Tactics se inspira aún más profundamente en este suceso histórico para
ambientar su trama; aquí el nombre del conflicto será La Guerra de los Leones.
Pero, ¿qué fue la
Guerra de las Dos Rosas, y por qué ha influido tanto en la ficción?
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| La Rosa Blanca, escudo de la Casa York. |
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| La Rosa Roja, escudo de la Casa Lancaster. |
Este enfrentamiento ha fascinado desde hace siglos a los interesados en la historia medieval (por ejemplo, en La Flecha Negra, de Robert Louis Stevenson) debido a que probablemente sea el último gran enfrentamiento de la era feudal, y de los que mejor ejemplifican la forma que se tenía entonces de hacer guerra y política. Tras una guerra devastadora, la Guerra de los Cien Años (que realmente duró 116), Inglaterra se ve arrastrada a un conflicto de sucesión provocado por, entre otros factores, un rey débil. El final de la centenaria Casa Plantagenet, que había gobernado Inglaterra desde 1154, y la rivalidad entre las casas feudales que la sucedieron en el trono acabó por arrastrar a la empobrecida nobleza británica al caos. Para cuando el conflicto estuvo resuelto, la aristocracia británica había quedado arruinada, desprestigiada por su incapacidad para cumplir su función con la población, y a merced de monarcas fuertes y modernos, capaces de acaparar ellos solos todo el poder. Dará comienzo así una nueva era: el Renacimiento.
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| Escudo de la Casa Plantagenet, que fue también el escudo de la Monarquía Inglesa. |
Enrique VI Lancaster subió al poder muy joven tras la muerte
prematura de su padre, en 1422. Pronto manifestó cierta incapacidad mental, lo
que supuso a corto plazo la derrota definitiva de Inglaterra en la Guerra de
los Cien Años contra Francia. Esta
situación desprestigió enormemente a los Lancaster, por lo que muchos nobles
arruinados comenzaron a reunirse bajo el ala de otra casa con pretensiones al
trono, por parentesco con los desaparecidos Plantagenet. Esa familia sería la
Casa de York, quienes comenzaron a protagonizar en 1455 revueltas e intentos de
golpe de estado contra el incapaz monarca.
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| Escudo de la Casa Real Tudor, con las dos rosas de York y Lancaster, con quienes estaba emparentada. |
En esta época de terror que Ricardo trajo sobre la nobleza
inglesa, las dos familias contendientes quedaron al borde de la desaparición.
Los York restantes se limitaban a los más afines al nuevo rey, salvo una
facción perteneciente a la familia Tudor,
emparentada también con los Lancaster, y que de hecho se había hecho cargo del
liderazgo de esta facción tras la muerte de los principales de la casa. Enrique
Tudor plantará cara a Ricardo en la batalla
de Bosworth, en 1485, con un ejército de Lancaster menores y York
descontentos. Inicialmente las fuerzas de Ricardo superaban considerablemente a
la de sus rivales, pero la muerte de unos generales y la traición de otros
comprometieron sus efectivos en el momento decisivo. De su actuación en la
batalla se dice que luchó con habilidad, matando al portaestandarte de Enrique,
William Brandon, y a otros caballeros de renombre; y que casi llegó hasta este,
de no ser porque quedó rodeado de enemigos. También se dice que murió al grito
de “¡traición, traición, traición!”, a causa de la deserción y cambio de bando
de algunos de sus lugartenientes. Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que
Ricardo fue el último rey de Inglaterra en morir en combate.
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| Árbol genealógico de las familias York, Lancaster y Tudor. Echevarría Arsuaga, Ana; Rodríguez, José M.: ATLAS HISTÓRICO DE LA EDAD MEDIA. Madrid, Editorial Universitaria Ramón Areces, 2010 |
Tras la Guerra, Enrique VII subió al trono, e instauró en el
poder la dinastía de los Tudor, que gobernarían Inglaterra durante gran parte
de la entrante Edad Moderna. El conflicto arruinó a la mayor parte de la nobleza, y muchas grandes familias desaparecieron junto con sus propiedades, lo que supuso el final del
feudalismo en Inglaterra. Esto ocurriría a favor de una nueva clase dominante:
la burguesía, que serían la encargada de remodelar Inglaterra para convertirla de nuevo en una
de las grandes potencia mundiales.
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